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Lección # 15- FRENTE AL JUICIO DE DIOS Indice
INTRODUCCIÓN ¡1844! ¡Qué año! En 1844 sucedieron dos cosas impor-tantes: 1) El telégrafo transmitió su primer
mensaje 1844 ocupó también un lugar destacado en los atrios celestiales. Ese año terminó el periodo profético de los 2.300 días de Daniel 8:14. Comenzó entonces en el cielo el juicio investigador: se iniciaron las sesiones de la Corte Suprema del Universo. Dios no quería que el mundo ignorara este acontecimiento tan importante. Centenares de veces se presentaron en muchos países las profecías de Daniel y Apoca-lipsis. Millares de personas vol-vieron a Dios y se pusieron a estudiar la Palabra, en particular las profecías, entre otras éstas: Hasta dos mil trescientos días de tarde y mañana; y el Santuario será purificado (Daniel 8:14). ¡Diciendo en alta voz: Temed a
Dios, EL TRIBUNAL COMIENZA A SESIONAR "Estuve mirando hasta que
fueron puestas sillas, Evidentemente hay libros en el cielo y ha llegado el momento en que los ángeles examinen su contenido bajo la dirección de Dios. El juicio investigador es la tercera etapa de la obra expia-toria de Cristo. En la primera actuó como cordero expiatorio al ofrecerse en sacrificio pare salvar a la humanidad. En la segunda, como sacerdote intercesor entre Dios y los pecadores arrepentidos. En la tercera sella su obra expiatoria en favor de cuantos han confesado sus pecados, de acuerdo con el anti-guo ritual hebreo que se cumplía en el díe de las expiaciones (Levítico 16:20). "Miraba yo en la visión
de la noche, y he aquí en Así como el Padre y el Hijo hombres y decidir quiénes tendrán un lugar en el mundo venidero. Sin duda alguna "el Anciano de días" es el Padre, y el "Hijo del hombre" es Cristo, quien se acerca para participar en el juicio. Como nuestro Sumo Sacerdote o Abogado, Cristo defiende nuestro caso ante el Padre o Juez Supremo. "Hijitos míos, estas
cosas os escribo, para que no Si lo hemos negado, él nos negará a su vez. Una condición indispensable para que Cristo nos defienda (o confiese, según sus propias palabras), es que también nosotros lo confesemos él. "Y os digo que todo aquel
que me confesare Como resultado de este juicio investigador, los redimidos quedarán separados de los réprobos, pues revelará a quiénes anduvieron como Cristo anduvo, y quiénes se negaron a obedecer. Repetimos, habrá dos clases: los redimidos y los condenados. Ambos grupos resucitarán corporalmente para recibir la recompensa o el castigo. En Daniel 7:14, se describe la sesión
inaugural del juicio investigador, cuyo fallo es inapelable. En esa escena grandiosa el
profeta ve millones de seres celestiales que están delante de Dios listos para dar
testimonio de su misericordia y su justicia (versículo 10). La sesión comienza y los
libros se abren. Entonces nuestro Señor Jesucristo se une al Padre para examinar cada
caso y juzgarlo, de acuerdo con lo que está escrito en esos libros. Una vez concluido el
juicio, Cristo entra en posesión de su reino como "Rey de reyes y Señor de
señores". ¿EN QUÉ CÓDIGO SE BASARÁ ESTE JUICIO? El Nuevo Testamento nos dice que seremos juzgados de acuerdo con la Ley de Dios. "Así hablad, y así
obrad, como los que ¿Cuál es la ley de libertad? Los Diez Mandamientos, tal como se indica claramente en Santiago 2:11: "Porque el que dijo: No
cometerás adulterio, ¿Cuántos de ellos se usarán para medir las almas de los hombres? Todos. No se dejará un solo mandamiento. "Porque cualquiera que
hubiere guardado "Porque de cierto os digo,
que hasta que Bienaventurados entonces los que hayan andado como Cristo, que hayan guardado los mandamientos de su Padre (San Juan 15:10), y que, por el poder del Espíritu Santo, hayan sido fieles a Dios. "Bienaventurados los que
guar-dan sus mandamientos, Apreciado alumno: ¿Tiene Cristo en sus manos las riendas de su vida? ¿Se siente usted impulsado por su amor a Dios a guardar toda su ley, por su gracia, inclusive el mandamiento referente al sábado? "En esto conocemos que
amamos a los Dios posee datos precisos acerca de nuestra naturaleza física (Salmo 139:15, 16). Sabe cuántos cabellos tenemos (San Mateo 10:30). No podemos ocultarnos de él (Salmo 139:1-12). Conoce hasta nuestros más íntimos pensamientos (1 Reyes 8:39). De acuerdo con la profecía, nuestro Señor magnificó la ley de Dios. Lo hizo observando fiel-mente cada mandamiento al punto de que vivió "sin pecado". También lo hizo al desentrañar el más intimo sentido de los man-damientos, tal como lo vemos en el Sermón del Monte, donde va del cumplimiento exterior a la in-tención del corazón. En efecto, en ese sermón Jesús declara que el odio es homicidio, los pensamientos impuros adulterio, y las formas huecas hipocresía. Apreciado amigo, las meras apariencias no resistirán el examen del tribunal de Dios. Dios examinará los móviles que inspiraron nuestras palabras y acciones, y los juzgará según su Palabra. Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos tilos; y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón (Hebreos 4:12). En ese día todos los secretos de nuestro corazón aparecerán desnudos delante de los ojos de Dios. "El día que juzgará el
Señor lo encubierto ¿No demandaría Dios esto? Porque él conoce los secretos del corazón (Salmo 44:21). Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros a
la luz de tu rostro. (Salmo 90:8). LOS LIBROS DE DIOS, DE ACUERDO CON LAS ESCRITURAS ¿Cómo puede conocer Dios todos los detalles de la vida de aquellos que duermen en la tumba desde hace siglos? El es omnisapiente: lo sabe todo. Además, hay ángeles, mensaje-ros, que están encargados de llevar los libros del cielo y mantener al día sus anotaciones. "Porque los ojos de
Jehová contemplan ¿No son todos (los ángeles)
espíritus No es extraño que los ángeles participen en el juicio. "No sueltes tu boca para
hacer pecar a El libro de la vida – Dios tiene un libro en el cual se consignan los nombres de quienes lo amen y le sirven. "Mas en aquel tiempo será
libertado tu pueblo, "Antes gozaos de que vuestro
nombre está Es evidente que los nombres escritos en ese libro pueden ser borrados. "Y si alguno quitare de
las palabras del libro "Sean raídos del libro de
los vivientes y no sean Finalmente, los que cometen el pecado imperdonable, del cual hablaremos en otra lección, serán borrados del libro de la vida. "Que perdones ahora su
pecado, y si no, Cuán hermosa es la promesa hecha por el Señor con la visión que le dio a San Juan: "El que venciere, será
vestido de vestiduras Como consecuencia del juicio investigador se borrarrán ciertos nombres que están escritos en el libro de la vida y se confirmarán otros. ¡Cuán importante es enton-ces que nuestro nombre esté escrito en ese libro! Apreciado amigo, ¿estará el suyo escrito allí? Sólo si lo está podrá usted llegar a ser ciudadano de la patria eterna. El libro de la memoria. - Cuando Dios inscribe el nombre de alguien en el libro de la vida también lo inscribe en el libro de memoria, en el cual se anotan a la vez, todas las obras de bien realizadas por amor a Dios y a la humanidad. "..y Jehová escuchó y
oyó, y fue escrito libro ¿QUÉ SE BORRARA: MÍ NOMBRE O MÍ PECADO? Terrible será la suerte de millones cuyos nombres nunca se ins-cribieron en el libro de la vida porque nunca confesaron al señor. Pero será igualmente terrible la de aquellos que tenían el nombre inscrito en ese libro y luego se les borró al concluir el juicio investigador. La pregunta es: ¿Por qué borra Dios un nombre después de haberlo inscrito? "Diciendo yo al justo, de
cierto vivirá, y él confiado Los que se conforman con una apariencia de piedad, y al mismo tiempo niegan el poder de Dios en su vida, descubrirán demasiado tarde que no construyeron su carácter sobre Cristo, la Roca de los siglos. A esas personas el Señor les dirá: "No todo el que me dice:
Señor, Señor, entrará en En vista de que Dios posee una información detallada y exacta de nuestra debilidad humana y de nuestros pecados, y siendo que no podemos com-parecer ante el tribunal para defendernos, ¿qué esperanza tenemos de ser indultados? En su misericordia, nuestro Padre celestial nos da un Abogado tan poderoso que nunca perdió un solo pleito. "Hijitos míos, estas
cosas os escribo para que no "...porque yo se a quien
he creído, y estoy cierto Cristo será nuestro defensor, si le confiamos nuestra causa. Cada día debemos conversar con nuestro abogado divino, Jesucristo, para que nuestra situación sea clara. Si obramos así sere-mos indultados. De lo contrario, nos pondremos bajo la condena-ción divina. Debemos confesar nuestros pecados antes que nuestro nombre sea llamado a juicio. "Los pecados de
algunos hombres, antes que Mientras dura el juicio inves-tigador, mi pecado puede ser perdonado, San Pedro dice que si nos arrepentimos, Dios borrará nuestros pecados cuando lleguen los tiempos "del refrigerio". "Así que, arrepentios y
conver-tios, para que sean ¿Qué promete hacer Dios con nuestros pecados en ese momento? "Venid luego, dirá
Jehova, y estemos a cuenta. "Yo, yo soy el que borro
tus rebeliones « por amor Nuestros pecados serán borrados, no porque lo merezcamos sino porque "de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda mas tenga vida eterna" (San Juan 3:16). ¡Cuán maravilloso es el amor del Señor por criaturas indignas como nosotros! Apreciado amigo, ¿le ha pedido usted a Jesús, su Abogado, que borre sus pecados de manera que pueda libremente comparecer en juicio delante de Dios? Cristo, nuestro Sumo Sacerdote, es el único que puede defender nuestra causa. Pero lo hará solamente si le con-fesamos nuestros pecados directamente a él. Dios conoce nuestra debilidad y simpatiza con nosotros. Jesús vivió en esta tierra y sabe contra qué tenemos que luchar. "Porque no tenemos un
Pon-tífice que no se pueda En el Salmo 87:4 y 5, se nos dice que nuestro Señor tendrá todo en cuenta: nuestra herencia, nuestro ambiente, nuestras tendencias naturales. Sabe qué ocasiones de hacer el bien se nos ofrecieron. Si, Dios lo tendrá todo en cuenta. "Jehová contará cuando
se escribieren los pueblos: ¿No es maravilloso saber que Dios
conoce todo lo que nos concierne y que además nos ama? Es nuestro Padre, y es el Juez de
los atrios celestiales, y Jesús, nuestro amigo y hermano mayor, está a su lado. ¡Qué
pensamientos consoladores son éstos! EL FIN DEL JUICIO INVESTIGADOR Los justos muertos serán juzgados primero. Leamos: "Porque es tiempo de que
el juicio comience por la "Y de la manera que está
esta-blecido a los hombres Pronto llegará el día en que se considerará el nombre del último de los muertos. Entonces se comenzará a juzgar a los vivos. Y tendremos que comparecer, por así decirlo, delante del tribunal de Dios. Aunque ignoremos el momento en que ello ocurra, el juicio proseguirá y se tomará la decisión final. Cuando se esté juzgando a los vivos, el juicio investigador estará por terminar. Dios dice a su pueblo: "Daré mis leyes en el
alma de ellos, y sobre Cuando el juicio termine, nuestro Señor dejará el lugar santísimo en el santuario celestial, porque su obra expiatoria habrá concluido. Entonces reso-narán estas palabras: "El que es Injusto, sea
injusto todavía; y el que es Cuando nuestro Señor reciba el reino,
regresará en las nubes de los cielos y reunirá a sus escogidos, que estarán esparcidos
por toda la tierra. El nombre de esos bienaventurados se hallará escrito en el libro de
la vida del Cordero. Apreciado amigo, ¿se está preparando usted para ese acontecimiento
extraordinario? ASEGÚRESE DESDE AHORA LOS SERVICIOS DE SU ABOGADO Cierto famoso abogado se
paseaba a orillas de un lago cuando vio a un hombre a punto de ahogarse. Rápida-mente se
despojó de algunas prendas, se echó al agua para salvarlo y lo trajo a la villa. Muchos
años más tarde, siendo juez, un criminal compareció ante él. Antes de pronunciar la
sentencia, el juez dio al acusado la oportunidad de decir algunas palabras. El hombre
habló: —Señor juez, ¿no se acuerda de mi? Hace muchos años usted me salvó cuando
estaba a punto de ahogarme. ¿No puede salvarme ahora? —En ese momento yo era su
salvador—le dijo el juez—. Ahora soy su juez. La justicia de Dios y de los
hombres exige que lo condene. |