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Lección # 12- ¿PUEDE ESTAR EQUIVOCADA LA MAYORÍA? Indice
INTRODUCCIÓN Un día cuatro hombres dedicaron una hora a hablar de algo que les era de mucho interés: los caballos. Después de despedirse amigablemente pro-metieron reanudar la conversa-ción. Volvieron a encontrarse otro día y el tema de la conver-sación fue Dios. Discutieron, pelearon, gritaron, luego se separaron. Los buenos senti-mientos se habían transformado en antagonismo. ¿Por qué algunas de las más agrias discusiones giran en torno a Dios y a su Palabra? Este es el tema que debiera despertar menos sentimientos de animo-sidad. Los creyentes debieran distinguirse por su amor mutuo. La actitud que asumimos al tratar asuntos importantes revela nuestro cristianismo. "Si alguno dice: Yo amo a
Dios, y aborrece a Se dice que casi todo tema tiene tres aspectos: el punto de vista de usted, el mío y la verdad. Usted tiene derecho a creer lo que quiera. Yo también. Pero el hecho de que no estemos de acuerdo en materia religiosa no significa necesariamente que uno de los dos tenga razón. Tenemos que recurrir a la Escri-tura para resolver la cuestión. Hay muchas religiones en el mundo hoy. ¿Cuál tiene razón? ¿La que tiene más adeptos? ¿La más numerosa? Pero, ¿adónde nos llevaría? Los chinos, por ejemplo, son más numerosos que los latinos o los anglosajones, de manera que, si la verdad se fundara en el número, los chinos la poseerían. Preguntamos: ¿Cuándo, en la historia, ha estado la verdad de parte de la mayoría? Veamos: Noé representaba una ínfima minoría en tiempo del diluvio y, sin embargo, tenia razón. Abrahán era minoría en su época, y, no obstante, era el "amigo de Dios". Israel, que huía de Egipto, era una débil minoría, pero era el pueblo de Dios. Jesucristo, nuestro Salvador, estaba solo contra toda una nación. Así dice la Palabra: "A lo suyo vino, y los
suyos no Al comenzar la era cristiana, el
cristianismo era una débil minoría frente a un mundo rebelde e indiferente. Debido al
afán de popularidad y poder la Iglesia perdió su santidad y pureza y la verdad que Dios
le había confiado. ¿Cuándo tuvo razón la mayoría? Por eso, la pregunta que debemos
hacernos no es: ¿Tiene usted razón?, o ¿tengo yo razón?, o ¿la tiene la mayoría?,
sino: "Santifícalos en tu
verdad: tu palabra La Palabra de Dios es la única fuente de verdad. Ella es la que debe servirnos pare medir la verdad. "¡A la ley y al
testimoniol Si no dijeren conforme Consideremos a continuación, en forma
de preguntas y respuestas, algunas opiniones muy generalizadas, para ver cuánto apoyo
tienen en la Palabra de Dios. Pregunta 1 La mayoría de los cristianos guarda el domingo, primer día de la semana, en vez del sábado, o séptimo día, instituido por Dios en el cuarto mandamiento. ¿Puede la mayoría estar equivocada en esto? Respuesta: Si la Biblia tiene razón, la mayoría está equivocada. La Escritura dice: "Acordarte has del día del reposo, para santificarlo... El séptimo día será reposo pare Jehová tu Dios." (Exodo 20:8, 10). "Porque lo loco de Dios es
mas sabio que "Entrad por la
puerta estrecha: porque ancha es "Los ministriles
respondieron: Nunca ha hablado Desde que entró el pecado en el mundo,
nunca la mayoría estuvo de parte de la verdad. Pregunta 2 ¿No es el domingo el día de reposo establecido en el Nuevo Testamento? Respuesta: La palabra domingo no se encuentra en la Biblia, pero hay en el Nuevo Testamento ocho versículos que mencionan "el primer día", es decir, el domingo. Examinémoslos brevemente. "Pasado el sábado,
al amanecer el primer En este texto no se habla de la santidad del domingo, ni se hace mención de culto alguno. El versículo dice solamente que en la madrugada del primer día de la semana las mujeres fueron a la tumba. "Y como pasó el
sábado, María Magdalena, Estos pasajes nos indican ante todo que el primer día de la semana sigue al sábado, y además, que aquellas mujeres fueron al sepulcro para embalsamar el cuerpo del Señor, es decir, para trabajar, lo que no hubieran hecho si el domingo hubiera sido sagrado. "Mas como Jesús
resucito por la mañana, el En este versículo tampoco se menciona un día de reposo. Sin duda alguna, si nuestro Señor hubiese deseado que el día de la resurrección fuera observado como día de reposo, lo habría dicho a sus discípulos cosa que no hizo. "Y el primer día de
la semana, muy de mañana, San Lucas concuerda con los otros evangelistas acerca de las intenciones que anima-ban a las mujeres que fueron a la tumba: iban a trabajar. "Y el primer día de
la semana, María Magdalena vino Este pasaje fue escrito como sesenta años después de la resurrección de Cristo. Sin embargo, no hay en él indicio alguno de que se hubiese pro-ducido un cambio en el día de reposo. El discípulo que había vivido tan cerca del Señor no parece haber oído hablar de una conmemoración de la resurrección. "Y como fue tarde
aquel día, el primero de la semana, El versículo indica claramente que los discípulos se habían reunido, no para celebrar un culto, sino por miedo de los judíos. En San Marcos 16:14 vimos que el Señor los censuró por tardar en creer que había resucitado. No estaban allí, pues, con el propósito de conmemorar la resurrección. "Y el primer día de
la semana, juntos los discípulos a El apóstol San Pablo estaba en viaje hacia Jerusalén. Su barco hizo escala en Troas, y allí reunió a sus conversos. Predicó hasta después de medianoche y celebró con ellos el servicio de la Comunión. Este hecho no convierte el primer día de la semana en día de reposo; con este criterio, tendríamos que deducir que el miércoles es el día de reposo porque el miércoles siguiente el mismo apóstol, encontrándose en Mileto, celebró allí también una reunión. (Véase Hechos 20:14-18). Nuestro Señor instituyó la comunión el jueves de noche. Si la Cena santifica un día, ¿por qué no observamos el jueves como día de reposo? Además, la Cena no está relacionada con la resurrección de Cristo sino que anuncia su muerte. En Hechos 2:46 leemos que los discípulos partían el pan todos los días. Pero ello no transformaba en días de reposo todos esos días. Recordemos, apreciado amigo, que cada una de las instituciones contenidas en la nueva alianza fue establecida antes de la muerte de Cristo. Nada se añadió después de la resurrección. Sus últimas enseñanzas y su testamento fueron sellados con su sangre. Nunca hizo él mención de la observancia del primer día de la semana en conmemoración de la resurrección. "Cada primer día de
la semana cada uno de vosotros Las iglesias fundadas por San Pablo
querían participar de una colecta en favor de los pobres de Jerusalén, y se dieron a los
corintios instrucciones al respecto. El primer día de la semana, después de reposar el
sábado, cada uno debía poner aparte, en su casa, aquello de que pudiese disponer. El
apóstol escribió esa epístola hacia el año 59 de nuestra era, y sin embargo, no hay en
sus palabras ningún indicio de que el primer día de la semana fuese un día sagrado.
Pregunta 3: ¿Cómo deben conmemorar entonces los cristianos la resurrección de Cristo? Respuesta: La conmemoración de un gran acontencimiento no se hace una vez por semana. No hay mayores motivos para observar el domingo en memoria de la resurrección de Cristo de los que hay para observar el viernes, día de su muerte, o el jueves, día de su ascensión. Nuestro Señor mismo instituyó la Cena para recordar su muerte. "Porque todas las
veces que comiereis este pan, El apóstol San Pablo aclara que
el bautismo es en la vida del cristiano el símbolo de la resurrección de Cristo. ¿O no
sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús, somos bauti-zados en su
muerte? Porque somos sepultados juntamente con él a muerte por el bautis-mo; pare que
como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros
andemos en novedad de vida. Porque si fuimos plantados juntamente en él a la semejanza de
su muerte, así también lo seremos a la de su resurrección (Romanos 6:3-5). Pregunta 4 Lo que el mandamiento pide, ¿no será más bien la observancia de un día cada siete? Respuesta: He aquí lo que dice el mandamiento: "Acordarte has del
día del reposo, Dios nos recuerda que los seis
primeros días son para nosotros. Nos fueron dados para realizar nuestro trabajo,
dedicarnos a nuestros asuntos, etc. Mas el texto dice que el día de reposo de Jehová es
el séptimo día y no un séptimo día. Supongamos que nuestro médico nos diese siete
cápsulas con instrucciones precisas acerca de cuándo debemos ingerirlas. La cápsula
número 1 es para el primer día, la número 2 para el segundo, y así sucesiva-mente.
Supongamos también que luego nos indicara que la séptima cápsula es tres veces más
potente que la primera y nos advirtiera que debemos seguir al pie de la letra sus
instrucciones. ¿Obedeceríamos esas órdenes? Sin duda alguna. Dios nos ha dado seis
días para nuestras actividades. En cuanto al séptimo, lo adornó con una gloria triple
(Génesis 2:3). En su mandamiento nos dice: "Acordarte has del día del reposo, para
santificarlo". Nuestro Señor añade: "Si me amáis, guardad mis
manda-mientos" (San Juan 14:15). Apreciado amigo, ¿hasta qué punto ama usted a
Dios? ¿Lo bastante como para obedecer el cuarto mandamiento? Pregunta 5 ¿No clavó nuestro Señor el sábado en la cruz? Respuesta: San Pablo nos dice qué es lo que fue clavado en la cruz: "Rayendo la cédula
de los ritos que nos era contraria, Fueron las leyes ceremoniales que
prefiguraban a Cristo, el Cordero de Dios sacrificado en la cruz por causa de nuestros
pecados, lo que se clavó en la cruz. Allí la realidad se unió a la sombra; el símbolo
fue reemplazado por el objeto al cual señalaba. Por esto el apóstol podía escribir que
sólo eran "sombra de lo por venir". Los sábados mencionados en esté texto son
ciertas fiestas judías que también prefiguraban cosas venideras. Recuérdese que la
palabra "sábado" significa "reposo". Si estudiamos las leyes
ceremoniales del antiguo Israel descubriremos que esos "sábados" mencionados
por San Pablo eran fiestas anuales (1er. Iibro de las Crónicas 23:31), no semanales. Las
"nuevas lunas" eran fiestas mensuales. Entre esos "sábados"
ceremoniales se hallaban el del día de la expiación y el de la fiesta de los
tabernáculos. El sábado semanal, a diferencia de los sábados ceremoniales, está
asentado sobre un fundamento permanente, porque fue instituido en el Eden para conmemorar
la Creación. Los preceptos ceremoniales, aun cuando instituidos por Dios, eran de
carácter temporario y sólo debían estar en vigencia mientras señalaban al Mesías
venidero. Tal es el caso de los sábados ceremoniales. En cambio un precepto moral es de
carácter permanente porque está relacionado con la naturaleza moral del hombre que es
siempre la misma. Tal es el caso del sábado del cuarto mandamiento. Pregunta 6 ¿No dice San Pablo que todos los días tienen el mismo valor? Respuesta: "Uno hace diferencia
entre día y día; A los judíos conversos de la
iglesia primitiva les costaba abandonar las ceremonias que solían observar antes.
Considera-ban el cristianismo como una religión judía. Nuestro Señor era judío; los
discípulos eran judíos; las Escrituras habían sido escritas en hebreo. Era difícil
separar los símbolos de la realidad concreta, redentora, es decir, de la obra de Cristo.
En el capitulo 14 de Romanos, San Pablo exhorta a esos cristianos de origen judío a que
no continúen disputando acerca de aquellos ritos que habían terminado en la cruz. Los
"días" a que se refiere son, entonces, los que correspondían a las fiestas
judías y no al sábado del cuarto mandamiento. Pregunta 7 El reposo del sábado, ¿no estaba destinado solamente a los judíos? ¿Por qué hemos de observarlo nosotros, que no somos de raza judía? Respuesta: "El sábado por
causa del hombre es hecho; El sábado fue instituido en la creación. Los judíos no existían entonces. Dios hizo el sábado para el hombre, es decir para la humanidad entera. Cuando los mandamientos fueron proclamados en el monte Sinaí, en presencia de todo Israel, le fue dicho a éste que se acordara de que Dios se lo había dado a la familia humana centenares de años antes. El mandamiento no se aplicaba sólo a los judíos, sino también "al extranjero que está dentro de tus puertas". Aun los gentiles (que eran extranjeros para los judíos) debían observar el sábado. Si el sábado—cuarto
mandamiento—se hubiese consti-tuido para los judíos solamente, entonces los Diez
Mandamientos como conjunto, también hubieran sido sólo para ellos. En tal caso, los
cristianos podrían tomar el nombre de Dios en vano, postrarse ante ídolos, robar,
fornicar, mentir. Como por lógica esto no puede ser, tampoco podemos decir que es licito
violar el sábado. Pregunta 8 ¿Se perderán los que guardan el domingo en lugar del sábado? Respuesta: Nuestro Padre celestial anhela hallar corazones honrados y sinceros que estén dispuestos a andar en la verdad a medida que la comprendan. El juzga por los móviles del corazón. No debemos negar que existe cierta ignorancia sincera. San Pablo dice: "Porque si primero
hay la voluntad pronta, Es posible que nuestros padres y abuelos hayan ignorado que el verdadero día de reposo fue substituido por otro. Pensaban sin duda que el domingo era el día que Dios había ordenado que se le consagrase. Estaban en la ignorancia, pero eran sinceros. Dios comprende esa sinceridad y obra en consecuencia. "Empero Dios,
habiendo disi-mulado los tiempos Cuando llegamos a comprender cuáles son los requerimientos de la ley de Dios, entonces el Señor nos pide que cambiemos de manera de obrar y que pongamos nuestra vida de acuerdo con su voluntad. Cuando sabemos lo que la Palabra enseña y nos negamos a andar en la verdad, no podemos esperar que el Altísimo nos considere ignorantes sinceros. Nuestra conducta nos hace culpables. "El pecado, pues,
esta en aquél Recuerde, apreciado amigo, que Dios ve su corazón mientras usted estudia esta lección. El ve si lo ama plenamente o no. Si acepta la luz que recibe al estudiar la Palabra de Dios crecerá en conocimiento y en sabiduría; pero, si la rechaza, corre peligro. "...Jehová
escudriña los corazones de todos, Pregunta 9 ¿Insiste Dios en que el séptimo es el único día que los cristianos deben observar? Respuesta: "Porque de cierto os
digo, que hasta que De manera que cualquiera
que infringiere "Cualquiera que
hubiere guardado toda la ley, Si la ley de Dios
pudiera haber sido abrogada, Cristo no habría necesitado morir pare salvar al mundo. El
murió para abolir el pecado y confirmar la ley de Dios eternamente. ¿No quiere usted
entregar su vida en las manos de Dios? ¿Quiere usted, apelando al poder de su Salvador
resucitado, cumplir toda su voluntad, observar sus mandamientos, inclusive el que se
refiere a la observancia del sábado? |