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Lección # 4- UNA PREPARACION INDISPENSABLE Indice
INTRODUCCION ¡Bataán! ¡Corregidor! ¡Las Filipinas! Estos nombres evocan la segunda guerra mundial y recuerdan la lucha del Pacífico y cómo, paso a paso, las fuerzas aliadas debieron replegarse. ¿Recordamos el momento conmovedor cuando el general Douglas MacArthur subió a bordo del avión que iba a llevarlo a Australia? Al retirarse de Bataán, dirigió estas palabras llenas de esperanza a sus soldados empeñados en la batalla: "VOLVERE". En ese momento, el porvenir parecía muy incierto, pero las últimas palabras del general estimularon a las tropas y las unificaron para continuar la lucha: "Volveré". ¡Qué promesa maravillosa! ¡Cuán grande fue el gozo de muchos cuando, meses más tarde, los titulares de los diarios anunciaban que el general había vuelto! Fiel a su promesa, MacArthur volvió, y logró la victoria. Cuando nuestro Señor, después de haber lidiado con las potencies del mal, iba a abandonar la tierra, en el momento de su ascensión, formuló también esta promesa maravillosa: "¡Volveré"! "No se turbe vuestro
corazon; creéis en Dios, ¿No oye usted su dulce voz diciendo: "Volveré"? La Santa Biblia contiene numerosas referencias al más importante de los acontecimientos venideros: el retorno de nuestro Señor. Alguien ha dicho que en las Escrituras se elude más de 2.500 veces al regreso de nuestro Señor Jesús. Otra cosa que sorprende es que el Antiguo Testamento contiene muchas de esas citas. En los 260 capítulos del Nuevo Testamento, la venida de Cristo se menciona 318 veces. En la Palabra de Dios encontramos un gran número de pasajes que anuncian la primera venida de Cristo, pero son ocho veces más numerosos los que mencionan la segunda venida. Fue lo primero que Dios anunció después de la entrada del pecado, y es también la última promesa de la Santa Escritura: "Ciertamente, vengo en
breve" En la época del diluvio, Enoc, el séptimo patriarca después de Adán profetizó: "He aquí que viene el
Señor, con las huestes Notemos que ambos, Enoc y San Judas, hablan del gran acon-tecimiento. Sí, y también Abrahán, que vivió catorce generaciones después de Enoc, esperaba un día mejor. He aquí lo que dice San Pablo acerca de la fe del patriarca Abrahán, quien vivió dos mil años antes de Jesucristo: "Porque esperaba ciudad
con fundamentos, Nuestro Señor explica que Abrahán contempló en visión profética el advenimiento de nuestro Señor y el establecimiento de su reino. "Abraham vuestro padre se
gozó por ver mi Por la fe Job, contemporáneo de Abrahán, manifestó su esperanza de ver al Mesías: "Yo sé que mi Redentor
vive, y al fin se levantará Por su parte, el salmista escribió este testimonio mil años antes de Cristo: "Vendrá nuestro Dios, y
no callará. Fuego En todos los tiempos hubo hombres que
esperaban la liberación que significara el regreso de nuestro Señor. Los escritores del
Nuevo Testamento mantuvieron muy en alto la antorcha de la fe, y desde que Jesús
prometió volver, en todas artes ha habido corazones cristianos sostenidos por esta
promesa. "He aquí dos
varones se pusieron junto a ellos Los ángeles anunciaron la primera venida de Cristo en Belén. También fueron los ángeles los que prometieron a los discípulos que él volvería así como había partido. ¿Y cómo abandonó esta tierra? Veamos: "Habiendo dicho estas
cosas, viéndolo ellos, Su partida fue visible. Fue llevado al cielo, y una nube lo ocultó a la vista de sus discípulos. De la misma manera volverá. "He aquí que viene con
las nubes, y todo ojo Exactamente así dijo Jesús a sus discípulos que volvería: "en las nubes", y "todo ojo le verá". No se insinúa nada de secreto en estas promesas, ¿no es cierto? "Y entonces
lamentarán Nuestro Señor dijo claramente, en el capitulo 24 del Evangelio según San Mateo, que habría falsos cristos que simularían su retorno. Los puso en guardia diciendo: "He aquí os lo he dicho antes" (versículo 25). Toda persona que entonces esté viva, verá al Señor Jesús cuando vuelva a la tierra por segunda vez. "Así que, si os dijeren:
Aquí en el desierto está, Todo ser viviente vera a nuestro Señor cuando vuelva en las nubes de los cielos. La segunda venida de Jesús no será un acontecimiento de orden únicamente espiritual. Será un suceso real, literal, tangible. Lo veremos, no sólo con los ojos del alma, sino con los del cuerpo. ¡Cuán a menudo hemos visto los relámpagos rasgar el firma-mento en noches de tormenta! Su luz ilumina el cielo y se ve desde grandes distancias. Los relámpagos no se producen en secreto. Se ven desde todas partes. Nuestro Señor nos recomendó que no nos dejáramos engañar por ciertas doctrinas de retornos secretos, pues su venida será visible pate todos. Y además su voz resonará hasta los confines de la tierra. "Y enviará sus ángeles
con "No os maravilléis de
esto; porque vendrá San Pablo añade lo siguiente acerca de esta gloriosa esperanza: "Porque el mismo Señor
con aclamación, ¡Oh, cuán hermoso será ese día de
bienaventuranza ver a nuestro Señor volver con todo su esplendor y majestad, rodeado de
sus santos ángeles! Cuando nuestro Señor fue condenado, el sumo pontífice le dirigió la siguiente pregunta: "Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, Hijo de Dios" (San Mateo 26:63). El Señor Jesús contempló unos instantes a esos jerarcas llenos de malicia y contestó: "Tú lo has dicho. Y aun
os digo, que desde ahora ¿Cómo podrían ver a Jesús los dirigentes del Sanedrín cuando volviera en las nubes de los cielos, siendo que murieron pocos años después y hace casi dos mil años que estas palabras fueron pronunciadas? El apóstol San Juan nos permite contestar esta pregunta. Veamos: "He aquí que viene con
las nubes, y todo ojo le verá, Se nos dice que algunos impíos verán el regreso de nuestro Señor. "Los que le traspasaron". Los verdugos romanos y los crueles dirigentes judíos resucitarán para ver este glorioso acontecimiento y verificarán el cumplimiento de la Palabra de Dios. La Escritura nos habla también de cierta resurrección de santos y pecadores antes que el Hijo de Dios aparezca en el cielo. En el Antiguo Testamento encontramos esta profecía: "Y muchos de los que
duermen en el polvo de la La Santa Biblia enseña claramente que la primera resurrección general se realizará en el momento del regreso de nuestro Señor, y que abarcará a los justos que durmieron con su fe en Jesús y están en sus tumbas. La segunda resurrección general, como lo aprenderemos luego, sigue a los mil años de silencio que habrá en esta tierra y que devuelve a la vida a los impíos, que finalmente se perderán para la eternidad. (El tema de los "mil años", se trata con más amplitud en la lección No. 17 de este mismo curso). Se habla en la Escritura acerca de otra resurrección que nosotros llamaremos especial. Esta resurrección especial mencionada aquí hace salir de sus tumbas, para que vean venir en gloria al Cristo crucificado, a aquellos que le persiguieron, y también a algunos justos. ¡Qué vergüenza y qué pesar experimentarán los que persiguieron a Cristo! ¡Qué momento de dicha inefable y de gozo para quienes surgieron de sus tumbas para ver el triunfo final del Evangelio! ¿Quién verá al Señor cuando vuelva por segunda vez? Resumiendo lo que hemos estudiado vemos que son: a) Los justos que se encuentren vivos
entonces. El apóstol añade el pensamiento alentador de que, cuando nuestro Señor aparezca por segunda vez, traerá la salvación a los que le hayan esperado. Por eso, apreciado amigo, si usted preparó su corazón y su espíritu a fin de vivir con él durante la vida venidera, y se encuentra entre los vivos en ocasión de su regreso, también le verá volver: "Así también Cristo fue
ofrecido una vez para Dios no hace nada sin motivo, y hay razones para que Jesús vuelva. Notemos lo que dice la Palabra de . Dios acerca de ello. Hemos visto que aun los muertos oirán en las profundidades de sus tumbas. Esto quiere decir que los justos que estén muertos saldrán de su tumba en ocasión de la resurrección que se producirá al venir el Señor. Uno de los propósitos del regreso del Redentor será despertar a los justos que duermen en la tumba. "No os maravilléis de
esto; porque vendrá hora, "Y los muertos en Cristo
resucitarán primero" ¿Por qué razón los justos vivos y los justos resucitados serán elevados en los aires al encuen-tro del Señor? Dejemos que la Escritura nos conteste: "En la casa de mi Padre
muchas moradas hay: Quiere decir que nuestro Señor volverá para llevarnos consigo en el momento de la primera resurrección general. No vendrá a vivir con nosotros; somos nosotros quienes iremos a vivir con él. Será maravilloso vivir en el cielo con nuestro Señor y los ángeles y poder contemplar el rostro de nuestro Padre celestial. ¿No quisiera usted formar parte de este grupo bienaventurado? Escuche lo que se nos dice acerca de la mara-villosa transformación que se producirá en nuestros cuerpos, tan cansados, tan gastados y a veces, tan enfermos: "He aquí os digo un
misterio: Todos ciertamente "Nuestra vivienda está en
los cielos; de donde Pero, ¿qué les sucederá a los malos que no serán llevados al cielo con nuestro Señor? ¿Vivirán aquí en esta tierra alejados de él? ¿Qué dice la Santa Biblia? La Palabra de Dios enseña que no quedará en la tierra ni una sola persona viva cuando el Señor se lleve a los justos al cielo. En la 2a. Epístola a los Tesalonicenses, capítulo 2, versículos 8 y 9, se nos dice que los malos serán consumidos y anonadados por "el resplandor de su venida". No debe pues sorprendernos que nuestro Señor haya dicho: "Entonces se lamentarán todas las tribus de la tierra" (San Mateo 24:30). ¡Cuán terrible será perderse en ese día! "Y como fue en los días
de Noé, así también "Así mismo también será
como en los días de Lot; ¿CUÁNDO VOLVERÁ EL SEÑOR JESUS? Nuestro Señor nos ha recomendado que no fijemos fecha para su regreso. Los discípulos querían saber cuándo volvería pero él les contestó: "Empero con respecto de
aquel día y hora, nadie "Velad pues, porque no
sabéis a qué hora ha de "Por tanto, también
vosotros estad apercibidos; Nuestro Señor deseaba llamar nuestra
atención a este acontecimiento tan importante, pues repite tres veces su advertencia.
Nadie sabe con exactitud el momento en que vendrá; por lo tanto, velemos y estemos
listos. ¿Qué quería decir nuestro Señor cuando amonestó: "Velad" y "Estad apercibidos"? ¿Como podemos prepararnos? Leamos: "La segunda vez, sin
pecado, será visto de los "Sabemos que cuando el
apareciere, seremos "Pues como todas estas
cosas han de ser deshechas, Muy apreciado amigo, sólo mediante una entrega total de nuestra vida a Dios podemos prepararnos para ir al encuentro de nuestro Señor, cuando venga en las nubes del cielo. Cualquiera sea el sacrificio que hayamos de hacer, será poca cosa en comparación con la felicidad que nos espera, si estamos preparados para recibir a nuestro divino Salvador. El Señor viene. El advenimiento del Señor Jesús en gloria y majestad será el acontecimiento mayor de la historia humana. La transformación será total y permanente. Esto constituye la esperanza de cristiano. Puede ser la suya, apreciado amigo. ¿Permitiremos que Dios nos purifique a
fin de estar listos pare ese gran acontecimiento? Vete Por la Vida Lleno de
horizontes y de azul de cielo; Vete por la
vida regando el camino de Vete por la
vida, llenándola de sueños;
Francisco E. Estrello |